THE SalvaGes TALES: 01.rocanrol

El rocanrol, en todos sus sentidos era el objetivo de cada día: ¿Había un concierto? Había rocanrol; ¿Hubo una pelea? Hubo rocanrol, ¿Tenías sexo? Tenías rocanrol, y así, todo lo que veíamos o hacíamos era “rocanrol”... Quizá de esa manera adormecíamos inconcientemente los problemas: no decíamos “tengo un problema en el trabajo”, decíamos “¡tengo un rocanrol en el laburo!”, y al decir “rocanrol” los problemas, mágicamente, se diluían.
Y nos gustaba.
Hoy, veinte años después de aquella época sigo teniendo “rocanrol”, pero mi mente no lo procesa como tal: los problemas son “problemas”, el sexo es “sexo” y los conciertos son “conciertos”... ¡Y ahí está el tema! Quizá debería adoptar nuevamente esa expresión para poder suavizar un poco el rocanrol de transitar los cuarenta...
A mi hermano se lo llevó el viento.
Literalmente.
Caminaba una apacible tarde de Febrero paseando a su pequeña perrita caniche llamada casualmente Brisa, cuando una ráfaga de viento Zonda -la primera de ese caluroso día de fines de verano- lo despegó del suelo (y de la Tierra) para siempre. Sin previo aviso. Eso que mi hermano era un tipo corpulento, y ni siquiera el haberse aferrado fuertemente a la correa que rodeaba del cuello a Brisa lo mantuvo más tiempo en la Tierra que lo que el Zonda quiso...
Brisa ni se despeinó. Hoy vive conmigo.
A Mamá la aplastó un Meteorito.
Literalmente.
Acompañaba una mañana de domingo a su vecina y amiga Jirolfa. Hablaban de lo que hablaban siempre: de la chismosa y metida Azucena-la-de-enfrente, cuando del entramado de nubes apareció sorpresivamente un pequeño meteorito. Pequeño, pero de dimensiones suficientes como para enterrar a Mamá sin que Jirolfa lo notara. Sólo el fuerte estruendo hizo que la amiga de mamá se quedara petrificada mirando, con la boca abierta, a la piedra humeante en que se había convertido mi madre.
Legalmente le llevó un cierto tiempo, pero Jirolfa logró llevarse el Meteorito a su casa, convencida de que Azucena-la-de-enfrente había convertido a mamá en ese aglomerado de metales espacial...
Azucena sigue acusada de practicar la brujería, mientras Jirolfa sirve el té todas las tardes a un cascote... A las 5 en punto.
Mi abuelo se fue por la tangente.
Literally.
Huían con mi abuela de los ataques de los Clones. Corrían furiosamente y enceguecidos.
Tal vez esa haya sido la causa. O no.
En un momento de esa alocada carrera mi abuela giró por donde debía, pero mi abuelo no. Desesperada Parfamida (así se llamaba mi abuela, Desesperada, por su madre, y Parfamida por el medicamento que la tranquilizaba), volvió sobre sus pasos y vió que mi abuelo continuaba su huída en línea recta... "¡Sulfamido! Vuelve, que te estás yendo por la tangente!" le gritó.
Y fue lo último que supo de mi abuelo.
¿Y a mí?
A mí, seguramente me parta un rayo.
AGUAVIVA (texto GALARDONADO por la "Fundación El Libro", de Argentina)

A mediados del año 2000, el Partido Popular por entonces a cargo del gobierno de España, publicó una solicitada en dos de los diarios de mayor tirada en Argentina. En ese escrito, el jefe del ayuntamiento de Aguaviva, España, el médico Luis Bricio Manzanares, imploraba que familias argentinas se fueran a vivir a ese pueblo, acosado por el fenómeno de la despoblación. A cambio se solicitaba una serie de requisitos que serían retribuidas con una serie de beneficios. (SIGUE)
VOYEUR
Parpadeó una, dos, tres veces antes de incorporarse y suspirar y sentir cómo el corazón comenzaba a bombear más sangre de lo habitual. Sentir cómo la sangre se deslizaba dentro de su cuerpo buscando desesperadamente adonde ir. Escuchar el retumbar de los latidos. Su vida no pasó delante de sus ojos. Sus ojos estaban demasiado ocupados en retener las lágrimas. La ira las empujaba y su honor las retenía.
Sin dejar de mirar la puerta, dio un paso hacia atrás. Lento.
Parpadeó.
Caminó por el pasillo, llegó hasta las escaleras, bajó un escalón y miró atrás. Observó, como nunca había echo, cada detalle. Las paredes blancas, muy blancas. Los cuadros y las fotos, todas monocromo. Austero. Los pocos adornos no llenaban, sólo dibujaban algún detalle contra el fondo. La escalera de madera daba un poco de vida al ambiente. Pero nada más.
Bajó decididamente, sin volver la vista atrás. Nunca más.
Salió a la calle, cerró la puerta, limpió el picaporte y caminó hacia la oscuridad...
®ale panno 2007
MIENTRAS DUERMES

Mientras duermes juego con tu pelo
camino por tu cuerpo con mis dedos
te lleno los oídos de palabras
juego que me sueñas y me abrazas.
Mientras duermes soy el dueño de tu piel
y de tus marcas.
Juego a refugiarme en tus lunares
me acurruco y juego
a que me sueñas y me amas.
Cuando sueñas juego a que soy destino
de tus gestos
y me río, cómplice de tu risa soñadora.
Y juego a coger tu mano
y deslizarla por mi rostro con tus dedos
y sonrío después de jugar
a que me dices que me amas mientras tanto.
Cuando duermes
juego a Simbad entre tus piernas
y voy conquistando costa a costa
las arenas de tu cálida bahía.
Mientras duermes
juego a que me amas y lo dices
juego a repetir viejos momentos
juego a que no despiertes.
Cuando despiertas
el día se me hace interminable
esperando que otra vez llegue la noche
para poder jugar a que me sueñas.
®ale panno 2007
EL DÍA PARA MORIR
que podría volver a la cárcel que había dejado ocho meses atrás, que podía morir, que nada volvería a ser igual que antes... (SIGUE)
por ROLANDO LÓPEZ®
OSCAR OLEGARIO OCHOA: PISTOLERO

El 13 de Junio de 1973 a las 7 de la
mañana, el detective chileno Solón Salas
Fuentealba pateó la puerta de la habitación donde se hospedaba el
argentino Oscar Olegario Ochoa en la posada "La Quintrala" a unos
30 kilómetros de Viña del Mar. Salas creyó que el pistolero y
asaltante de joyerías dormía. Pero se equivocó. Ochoa, también
conocido como "Cacho" o "El Mendocino", lo estaba esperando. Ni
bien la puerta se hizo trizas, Salas recibió tres balazos en
distintas partes del cuerpo; el último en la cabeza.
(SIGUE)
por ROLANDO LOPEZ®
NEGRAYCRIMINAL

La pequeña librería más grande del mundo
por ROLANDO LOPEZ®
Entre las muy pintorescas callejuelas del barrio La Barceloneta (Barcelona, España), en la calle que lleva el curioso nombre de La Sal en lo que alguna vez fue un barrio portuario, a la altura del número cinco, asoma con una timidez tenue una construcción vieja, con el frente antiguo y sus paredes ligeramente descascaradas. (SIGUE)
ARIZONA

Arizona fue fundada en 1926 por el terrateniente Enrique Santamarina quien viajaba asiduamente a Estados Unidos y un día dijo: “este paraje me hace acordar a Arizona, por lo árido, por el clima seco”. Lo donó al Estado y le puso al sitio “Fuerte Arizona”. El ferrocarril, por años fue la médula del pueblo de donde se sacaba madera del árbol caldén -de allí se hacen los platos de madera- y Arizona llegó a tener más de 20 aserraderos que se comunicaban vía férrea con Buenos Aires. El pueblo supo albergar a 4 mil habitantes pero con el gobierno de Menem los trenes desaparecieron y hoy hay dos aserraderos y 1500 personas. Igual, la madera y las vacas son el sostén económico de la localidad. Queda al sureste de San Luis, a diez kilómetros del límite con La Pampa. Las casas bajas -sólo hay una construcción de dos plantas- los médanos, las veredas verdes de pasto y la tranquilidad son su carta de presentación. Cuenta con un hospital, una subcomisaría (que tiene cinco policías), dos escuelas (una primaria y una secundaria) y una iglesia fundada un año después de la creación del pueblo.... (SIGUE) por ROLANDO LOPEZ®





