Mendoza
VOYEUR
27/09/07 17:13 CATEGORÍA: Crónicas
Terrícolas
Sólo miró por el ojo de la
cerradura. Eso bastó para comprender que las cartas habían
cambiado. La baraja era otra.
Parpadeó una, dos, tres veces antes de incorporarse y suspirar y sentir cómo el corazón comenzaba a bombear más sangre de lo habitual. Sentir cómo la sangre se deslizaba dentro de su cuerpo buscando desesperadamente adonde ir. Escuchar el retumbar de los latidos. Su vida no pasó delante de sus ojos. Sus ojos estaban demasiado ocupados en retener las lágrimas. La ira las empujaba y su honor las retenía.
Sin dejar de mirar la puerta, dio un paso hacia atrás. Lento.
Parpadeó.
Caminó por el pasillo, llegó hasta las escaleras, bajó un escalón y miró atrás. Observó, como nunca había echo, cada detalle. Las paredes blancas, muy blancas. Los cuadros y las fotos, todas monocromo. Austero. Los pocos adornos no llenaban, sólo dibujaban algún detalle contra el fondo. La escalera de madera daba un poco de vida al ambiente. Pero nada más.
Bajó decididamente, sin volver la vista atrás. Nunca más.
Salió a la calle, cerró la puerta, limpió el picaporte y caminó hacia la oscuridad...
Parpadeó una, dos, tres veces antes de incorporarse y suspirar y sentir cómo el corazón comenzaba a bombear más sangre de lo habitual. Sentir cómo la sangre se deslizaba dentro de su cuerpo buscando desesperadamente adonde ir. Escuchar el retumbar de los latidos. Su vida no pasó delante de sus ojos. Sus ojos estaban demasiado ocupados en retener las lágrimas. La ira las empujaba y su honor las retenía.
Sin dejar de mirar la puerta, dio un paso hacia atrás. Lento.
Parpadeó.
Caminó por el pasillo, llegó hasta las escaleras, bajó un escalón y miró atrás. Observó, como nunca había echo, cada detalle. Las paredes blancas, muy blancas. Los cuadros y las fotos, todas monocromo. Austero. Los pocos adornos no llenaban, sólo dibujaban algún detalle contra el fondo. La escalera de madera daba un poco de vida al ambiente. Pero nada más.
Bajó decididamente, sin volver la vista atrás. Nunca más.
Salió a la calle, cerró la puerta, limpió el picaporte y caminó hacia la oscuridad...
®ale panno 2007
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EL DÍA PARA MORIR
07/03/07 10:56 CATEGORÍA: Crónicas
Terrícolas
Ese día, por más que algo le decía que
las cosas iban a salir mal,
que podría volver a la cárcel que había dejado ocho meses atrás, que podía morir, que nada volvería a ser igual que antes... (SIGUE)
por ROLANDO LÓPEZ®
que podría volver a la cárcel que había dejado ocho meses atrás, que podía morir, que nada volvería a ser igual que antes... (SIGUE)
por ROLANDO LÓPEZ®
CRÓNICAS DE UN PATAEPERRO
07/03/07 09:47 CATEGORÍA: Zapato
Roto
OSCAR OLEGARIO OCHOA: PISTOLERO
02/03/07 02:41 CATEGORÍA: Crónicas
Terrícolas

El 13 de Junio de 1973 a las 7 de la
mañana, el detective chileno Solón Salas
Fuentealba pateó la puerta de la habitación donde se hospedaba el
argentino Oscar Olegario Ochoa en la posada "La Quintrala" a unos
30 kilómetros de Viña del Mar. Salas creyó que el pistolero y
asaltante de joyerías dormía. Pero se equivocó. Ochoa, también
conocido como "Cacho" o "El Mendocino", lo estaba esperando. Ni
bien la puerta se hizo trizas, Salas recibió tres balazos en
distintas partes del cuerpo; el último en la cabeza.
(SIGUE)
por ROLANDO LOPEZ®
AL PALO MÁS LEJANO...
19/02/07 19:02 CATEGORÍA: Aquella Infancia

Salimos a la cancha ganando.
Sólo nos servía ganar ESE partido. Un empate nos dejaba fuera y, a los dos minutos, ya les habíamos metido uno. (SIGUE)





