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Aquel 13 de junio a las 7 de la mañana y después de que Oscar Olegario le metiera tanta bala al detective Salas, tuvo lugar la más espectacular cacería humana de la que se tenga noticia en la V Región chilena.

El diario El Mercurio de Valparaíso, que exageraba su sobriedad al punto de casi no publicar noticias policiales en sus portadas, tituló "Espectacular cacería humana. Detective muere en tiroteo".

Mientras tanto y a campo traviesa, "Cacho" y "El Pollo" se aferraban a las últimas horas que le quedaban: de vida, al argentino; y de libertad, al chileno. Se sabe que ambos hicieron dedo a un camionero que los alcanzó hasta el pueblo de Quillota. Los dos fugitivos se bajaron y luego el camión fue interceptado por los carabineros.

"Uno era argentino y el otro compatriota", soltó el trabajador. Y agregó "el argentino se veía más culto, más educado..."

Esos adjetivos sumados a las descripciones físicas de ambos hicieron sonreír a los uniformados: no había dudas de que se trataba de ellos.

Horas más tarde, "El Pollo" se entregaba mansamente a las fuerzas de seguridad."A mí no me tiren, yo no maté a nadie", decía en referencia al asesinato del detective Salas.

Oscar Olegario, que sí había matado, se refugió en el medio del campo.Y desde allí mantendría su batalla final con los policías.

OCHOA PEREZ4

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