Después empezaron los milagros. Pero nadie sabe a ciencia cierta quién fue el que puso la primera placa, que data de 1974.
"La gente le pide de todo, pero más que nada cuestiones vinculadas con la salud, como enfermedades y cosas así", dice Pedro, uno de los enterradores del cementerio.
Entre las plaquetas de agradecimiento resalta la que colocó todo el equipo de fútbol de San Luis de Quillota, que en 1980 logró por primera vez en su historia el ascenso a la primera división. Dicen que hasta los comentaristas de las radios locales se encomendaban a Ochoa para que al equipo le fuera bien.
Hoy, Ochoa sigue atendiendo los pedidos de sus fieles desde su tumba en el cementerio de Quillota. Debe ser bastante eficiente: de otro modo no se explica que la frase "gracias por el favor concedido" sea la que más se lee.













