ANTERIOR
Hacia fines de 1972, un
grupo de extrema derecha chilena hizo lo que se estilaba por
aquella época: contratar a un pistolero argentino para el trabajo
verdaderamente sucio. El fin era guiar y facilitar la fuga del
general Roberto Viaux Marambio, quien estaba en una de las
prisiones de Santiago. A Viaux Marambio lo habían condenado por ser
el autor intelectual del homicidio del comandante en jefe del
Ejército de Chile, René Scheider, ocurrido en octubre de
1970.
La conexión con quien sería el cerebro de la fuga se concretó en
Mendoza y la persona elegida para semejante faena fue Oscar
Olegario Ochoa, el argentino que estaba destinado a ser santo
milagrero.
El dinero era demasiado tentador y "Cacho" no dudó en aceptar. A
principios de octubre del '72, Oscar Olegario estaba en Santiago de
Chile, presto a recibir órdenes y a revisar los mapas para planear
la espectacular fuga del militar preso.
Sin quererlo, se había metido en política. "En esa época, en
nuestro país, era muy corriente que se contratara a pistoleros
argentinos para realizar trabajos sucios", recuerda Roberto Silva,
director del diario El Observador de Quillota.
Por aquellos años, Chile era gobernado por Salvador Allende, quien
de la mano de la Unidad Popular fue el primer presidente socialista
en llegara al poder en Latinoamérica por medio de las urnas. Y el
descontento de los sectores reaccionarios y enfrentados al régimen
era inocultable.












