CRÓNICAS DE UN
PATAEPERRO
Funes
no se cansa.
Es un mundo en sus zapatos.
Es Mendoza el corazón.
Es la montaña.
Funes va y viene.
Siempre está partiendo. Siempre está llegando.
Ten el mate siempre listo.
Puede ser Funes que está de paso.
Es uno de los responsables de que este Planeta tenga algo de
Bonito.
La ruta está ahí mirando cada instante y vaya a saber por qué tengo este encierro mental.
Allá en el Sur, clavada en el horizonte: la espera...
4300 metros.
La montaña está encabronada. Se levanta de humor y de a poco
se
le va quitando.
Las tardecitas suceden entre nubes y nevadas, tienen como un
algo de advertencia, como un algo de "paren la moto".
Aquí, por suerte, los dias transcurren entre amigos y comentarios
de pueblo
chico -ya sabemos algunos confortan y otros desollan-.
Mañana vamos a la altura y entonces las cosas toman una dimensión
mas
cercana al corazón y a la realidad.
Mañana nos adentramos en ese algo que no llama.
Justo en ese momento en el que sólo la ensalada de fruta refresca el estómago que extraña. Justo ahí, donde en una esquina asoma la tristeza y en la otra la sidra. Justo ahí salí despedido de mi carpa. Intenté que el aire fresco incorpore las ganas y salí a buscar sonrisas y sabores.
A punto de la lágrima, a punto de la risa.
Último día y primer día.
O sea lo de cada noche pero universal
Parafraseo al poeta contemporaneo:
"Que el 2007 nos gobiernen las putas
porque de sus hijos estamos hartos"
Many.
A dejarse llevar por el pájaro de metal. He llegado en pantalones cortos al sur y he sentido el fresco. He transitado las nubes sin mucho sobresalto. He sentido el vértigo mezlado a la resaca. He dejado atrás el calor. He paseado mi mente en blanco por los paisajes nublados. He visto la mas extraña Buenos Aires, el mar el desierto. He confundido los lagos. He sentido la llegada rebotando entre el tren de aterrizaje y el estomago. He
vuelto a la cueva.
A los sueños postergados se suma un motorhome que se mostraba casa y ocultaba un motor medio pedorro.
Ahora ya con un pasaje en bolsillo el bochorno se hace llevadero y presume que este 23 refrescará cuerpo y alma. Una navidad patagonica e inventada. Un año nuevo que sigue buscando y los mejores deseos de que seamos felices y, al que le gusten, coma perdices.
Está remozada. Por las noches tiene una onda Miami con sus palmeras
iluminadas y sus policias -en lugar de pibes- tomando una birra. El calor
anuncia un veranito sobrecalentado. Las nubes una manga de piedras, y yo
camino por sus asfalto caldeado, reconciliado con los saludos permanentes, y feliz de saludarlos y de partir nuevamente a mi patagonia querida. De los días oscuros quedó el aprendizaje, y la espera en lugar de la desesperación.
San Martín tiene sable y guiñazú plata. La Consulta tiene casino y la gente,
en bici, deja sus pesos y esperanzas en la vereda.
Hay un no se qué en el aire y un no me importa en el pecho. Hay aire freso
corriendo en mis venas y, mientras, preparo el cumple de Luz. Hay un poco de todo en lo cotidiano y la mirada limpia para mirarlo.
Bonito Planeta.
Funes.
He vuelto a cargar la mochila, a sentir el frio, a respirar su aire.
Y a decir verdad: a ser feliz.
El Chaltén.
Donde el desafio es "que el viento no te ponga cara de malo", la vida sonríe.
Nuevo lugar, nueva gente, nuevo clima y casa precaria. Todo un mundo adecuado a los inadecuados. Digamos que el extremo Sur se está ganando lugar en el corazón y el aire patagónico curte y cura.
Vivo en Calafate, 3200 km al sur por la ruta 40 - desde la estatua de San Martin en la plaza consultina - a orilla del Lago Argentino. He dejado de ser funes para ser el mendoza y cambio un poco de frío por el placer y la luz reflejada.
Este sur tan gringo que nos contentamos con las tonadas conocidas, y nos apretamos de las manos los que laburamos para dar placer a los gringos de siempre, se repiten como en circulos los despojos y las apropiaciones. En esta tierra en que el auto que pasa cercano puede que lleve a alguno de los poderosos globales, también lleva el ritmo de los compañeros de cueva y se reinventa cada día el próximo.
En esta tierra, en donde dejo de ser funes para ser mendoza. Convivo con el córdoba, que en realidad es formosa y con el salta, que en realidad es jorge, y con el aldo y el adrián, que se convierten en hermanos. En esta tierra en donde las calles son tomadas por los gringos y los porteños inescrupulosos, hay un submundo latente en donde es posible ser feliz.
tractores y camiones en busca de gas-oil, pibes raneando junto a la mesa
donde nos comiamos un lomo, mas preguntas que respuestas, la Luz enorme e indiferente, otra sobrina, los sabuesos de la AFIP cobrando impuestos y los diarios preocupados de la concertacion y el Coco Basile.
Nada nuevo bajo el sol.
He vuelto con quien saluda y parte. Serán unos días por esta Mendoza transitada hasta el cansancio y partir al Sur por la temporada. Luego no sé, aunque intuyo que aprovecharé la nueva casa que tengo en Madrid.
Primera mañana por las callecitas de Mendoza City. Está frio y
bonito. La montaña está blanca de las nevadas tardías y todos estan
comentando las heladas. O sea nada nuevo, solo la sensación
tranquila de estar caminando aquí -sensacion nueva para mi- y al
mediodía parto a San Carlos.












